(Mañana ha sido hoy tan de repente)

los martes seré mi cita

29m062010 __________________________________________________



LO QUE ESPERAMOS

Tardará, tardará.

Ya sé que todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;
para que las lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,
se sacien de adulterios,
de hastío,
de diamantes,
de caviar,
de remedios.

Ya sé que todavía pasarán muchos años
para que estos crustáceos
del asfalto
y la mugre
se limpien la cabeza,
se alejen de la envidia,
no idolatren la saña,
no adoren la impostura,
y abandonen su costra
de opresión,
de ceguera,
de mezquindad.
de bosta.

Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra.

Y entonces...
¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;
no como esos vocablos erizados de inquina
que babean las hienas al instarnos al odio,
ni aquellos que se asfixian
en estrofas de almíbar
y fustigada clara de huevo corrompido;
sino palabras simples,
de arroyo,
de raíces,
que en vez de separarnos
nos acerquen un poco;
o mejor todavía
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano.


-Oliverio Girondo-


(yo no sé para qué sirve la poesía. Sólo sé que la poesía es necesaria. O al menos yo la necesito igual que al pan, que a la almohada, que a los besos... )

6 han querido poner más luz en esta calle

Anonymous Porjemplo, cual luciérnaga, añade que...

Cuánta palabra vacía,
Cuánto creerse mejor que los otros...

Éste también es un poema

: )

29/6/10 11:03  
Blogger Uno que mira, cual luciérnaga, añade que...

Igual es un poema, pero no es poesía.

Y no sé si te he entendido o te he interpretado.
Lo mismo sólo estoy dando de comer al troll. Así de tonto estoy por las mañanas.

Si es una alusión personal es ofensiva, discutible, provocativa y alucinada.

Y denota cierta tendencia paranoide a compararse con los demás, un punto de falta de autoestima y cierta mala baba.

Pero lo mismo no es más que una nadería dicha con la legaña puesta, sin haberse aún despabilado, por el gusto de oír su propia voz o sentir que no estamos solos.

Qué gesto aburrido las sonrisas forzadas.

Que manera más tonta de destruir puentes entre dos abismos, en vez de construirlos.

Hala.
Que tengas un buen día.
Porejemplo.

29/6/10 11:19  
Anonymous Porejemplo, cual luciérnaga, añade que...

No es una alusión personal, no nos conocemos de nada. Simplemente di una opinión acerca del poema que pusiste, ni más ni menos. Perdona si te molestó.

29/6/10 11:27  
Blogger Uno que mira, cual luciérnaga, añade que...

Perdona tú por haberte lanzado mis monstruos interiores.

No dejo de sorprenderme de lo cretino que puedo llegar a ser.

29/6/10 13:00  
Blogger ybris, cual luciérnaga, añade que...

Haya paz. La poesía lo merece aunque algún modo de hacerla no nos guste.
Justo hace un instante leía en el blog de Ana Cañamares (http://elalmadisponible.blogspot.com/)esta cita:

"Las personas capaces de oír
cómo el silencio vespertino
se va haciendo más profundo
cuando desciende
y le habla al rocío,
esas personas son poetas.
Deberían ser contratadas como escuchadores de hierba
en los jardines de la poesía.


HARRY MARTINSON (Jämshög, 1904–Estocolmo, 1978), El libro de los mil poemas, Entre luz y oscuridad, Nórdica Libros, Madrid, 2009, págs. 369-391. Traducción de FRANCISCO J. URIZ"

Yo si creo que Girondo es uno de los "escuchadores de hierba en el jardín de la poesía".
Me gusta de él su cuidado ritmo basado en heptasílabos, su mirada crítica ante la incitación de tantos aspectos que nos quisieran llevar al odio y la separación, su aproximación verbal a palabras contiguas que provocan imágenes insólitas. Y, sobre todo, como aquí, esa llamada a la constancia de la espera de aquello que algunos esperamos mientras:

"... todavía
los émbolos,
la usura,
el sudor,
las bobinas
seguirán produciendo,
al por mayor,
en serie,
iniquidad,
ayuno,
rencor,
desesperanza;..."

o

"Pero, quizás, un día,
antes de que la tierra se canse de atraernos
y brindarnos su seno,
el cerebro les sirva para sentirse humanos,
ser hombres,
ser mujeres,
-no cajas de caudales,
ni perchas desoladas-,
someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra."

Me parece esperanzadora esa confianza en que:

"...¡Ah!, ese día
abriremos los brazos
sin temer que el instinto nos muerda los garrones,
ni recelar de todo,
hasta de nuestra sombra;
y seremos capaces de acercarnos al pasto,
a la noche,
a los ríos,
sin rubor,
mansamente,
con las pupilas claras,
con las manos tranquilas;
y usaremos palabras sustanciosas,
auténticas;..."

Me encanta leer ese final:

"...
guardaremos silencio
para tomar el pulso a todo lo que existe
y vivir el milagro de cuanto nos rodea,
mientras alguien nos diga,
con una voz de roble,
lo que desde hace siglos
esperamos en vano."

Como ves, amigo Uno, al lado de quienes no gustan de este modo de hacer poesía, tú y yo, entre muchos otros, entendemos que tiene más mérito de lo que parece el aludir a los negativos como;

"lombrices con huecos portasenos,
las vacas de embajada,
los viejos paquidermos de esfínteres crinudos,...
crustáceos
del asfalto
y la mugre..."

Y, sobre esa "mezquindad de bosta" edificar la esperanza de:

"someter a las ruedas,
impedir que nos maten,
comprobar que la vida se arranca y despedaza
los chalecos de fuerza de todos los sistemas;
y descubrir, de nuevo, que todas las riquezas
se encuentran en nosotros y no bajo la tierra."

Para mí no son palabras vacías sino plenas. Y el denunciar lo que no nos gusta no implica considerarnos mejores que los demás sino disconformes con su visión de un mundo que a muchos nos duele.

Un abrazo.

30/6/10 06:20  
Blogger Uno que mira, cual luciérnaga, añade que...

Haya paz.

Por eso quizá me pilló con el pie cambiado.

Porque no entendía que calificara de vacías las palabras de Girondo, así que vacías debían ser las mías.

Pero resulta que tampoco.

Haya paz.

Aunque tal vez tengamos que esperar.

Gracias por el tiempo que entretienes conmigo, Ybris.

Un abrazo.

30/6/10 07:21  

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