(Mañana ha sido hoy tan de repente)

corren buenos tiempos para la lírica


12x032008
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Sinceramente creo que nuestra sociedad está enferma. Sinceramente creo que mientras nos enriquecemos en lo tecnológico, crecemos en infraestructura y desarrollo, aumenta nuestra comodidad de vida (que no calidad, que no calidad...), etc, nos vamos empobreciendo en lo espiritual, a falta de mejor palabra. Porque lo triste entre otras cosas es que ya no hay ni eso. Ya no hay ni siquiera una palabra adecuada que nombre a esa dimensión de lo humano que sobrepasa lo meramente fisiológico. Lo meramente intelectual. Como si esa demolición sistemática del lenguaje de los afectos, hiciera que los afectos desaparecieran. Vivimos en un sin dios. No es que vivamos sin normas. Vivir sin normas es simplemente imposible. Sólo que cada uno vive según las suyas. El uso de la libertad en una sociedad deformada y desinformada, la fragmenta, crea guetos, infunde miedos y nos enfrenta a unos con otros, ocupándonos tan solo de los que consideramos de nuestra grey y ninguneando al resto a los que pasamos a considerar meras funciones: el que me vende el pan, el mecánico, el médico, el vecino. Somos cada vez más insolidarios y más grotescos y más mentirosos. El otro nos importa un huevo.

Hace poco una trabajadora social me contaba la pregunta que le hizo una inmigrante africana, víctima de malos tratos, después de llevar tiempo observando a los españoles: "¿Aquí en España, cuántas veces hay que decir: "Oye, cuenta conmigo para lo que quieras, si tienes algún problema, llámame para que sea verdad? Porque en mi país si dices una cosa así es verdad, es porque estás dispuesto a ayudar al otro en lo que sea. Pero aquí vosotros lo decís y no es verdad. Si luego vas buscando ayuda porque la necesitas no te la prestan. ¿Cuántas veces tenéis que decir "cuenta conmigo" para que sea verdad?".

Nos hace falta buena fe, nos hace falta esperanza, nos hace falta caridad. La iglesia católica nos secuestró en este país hace mucho esas palabras y nos pide un alto precio por su rescate. Y por el amor. Y por el perdón. Y por muchos otros conceptos que en nuestra sociedad tenemos asociados a la que ha ejercido una dictadura moral sobre nuestras mentes desde hace 500 años. Y que sigue reclamando como propias, para hacer con ellas lo que se les antoje.

Y hay soluciones. Lo que no hay son remedios mágicos. Panaceas que de un día para otro cambien las actitudes de toda una sociedad que decida ponerse de acuerdo, transcurrir en una armonía donde libertades individuales y obligaciones sociales viajen de la mano en vez de oponerse o enfrentarse.

Y aunque no las hubiese. Aunque realmente no existiese una solución verdadera, un remedio real para el problema, no desaparecería el problema. No cambiaría el hecho real de que la sociedad está enferma. De que no somos capaces de vivir juntos. De que, cada vez más, la soledad va creando una costra alrededor de nuestros corazones.



(Que habría que empezar a declamar con el ejemplo)

10 han querido poner más luz en esta calle

Anonymous William Somerset, cual luciérnaga, añade que...

¡Qué mundo más triste te rodea!

¿Declamas con el ejemplo o tu lamento es otro síntoma más de esa enfermedad que describes?

Tus palabras suenan tan vacías, tan predecibles... ¿dónde las he oído antes?

Libérate y deja de lamentarte. Haz algo más que contemplar esa miseria de la que tu también formas parte y pontificar desde tu trinchera.

12/3/08 12:48  
Blogger Uno que mira, cual luciérnaga, añade que...

Tienes razón, William Somerset, lo siento mucho. Gracias por venir a iluminarme.

12/3/08 13:00  
Blogger libertad, cual luciérnaga, añade que...

Yo no estoy tan segura de que lo tengas, Somerset. La razón, me refiero. Describir y analizar una realiadad, que en parte, los hechos evidencian, no significa que no seamos ni estemos siendo un ejemplo a seguir. Muchas veces la queja o la denuncia (me gusta más llamarlo así, cuando es denuncia), son revulsivos para cambiar actitudes. Pero estamos diciendo todos lo mismo de fondo, en este caso (y no siempre), creo que hay sólo diferencias en la forma.

B.

12/3/08 13:16  
Blogger cordelia, cual luciérnaga, añade que...

vaya por dios,
te había escrito un texto largo y primaveral y se me ha borrado todo.
Lo que te decía es que en seguida estoy de vuelta, que no es por falta de ganas sino por todo lo contrario, estoy muy vital y las horas casi me faltan. Pero te prometo que en dos días me tienes floreciendo.
Me sigue encantando leerte, Uno
:)

12/3/08 23:55  
Blogger UMA, cual luciérnaga, añade que...

No me llamo a silencio porque 'Willy' no va a venir a apestar mi blog con sus sandeces (no acepto anònimos acorazados).
Lo que decìs es la realidad, lo que pasa, pero no digo que pase en todos lados, en todas las culturas, hay lugares donde podès sentirte en tu hogar, mi paìs -sufrido paìs- goza de cierta solidaridad, eso es algo que rescato...aunque siempre hay algo que reprocharnos como sociedad.
De todas formas tu discurso es esperanzador, no me parece que vivas en ninguna burbuja.
Es que en medio de una sociedad, que lo ùnico que venera es el sufrimiento como digno y el brindarse una vida acotada y mediocre es el pan de cada dìa, abundan los somerset(que buen nombre se ha elegido el muy guacho), los egotistas, tus palabras pueden sonarles como conversaciones banales.

Un abrazo, Eduardo.

13/3/08 00:35  
Blogger Ego, cual luciérnaga, añade que...

De banal veo poco en tus palabras, de resignación veo un poco. Pero, como dijeron el otro día en la MTV: "Si quieres un arco iris, has de tener nubes y sol".
Que ningún William corte jamás tus prosa poética.
Saludos

13/3/08 01:58  
Anonymous William Somerset, cual luciérnaga, añade que...

¡Vaya! Desde luego "uno que mira" no declama con el ejemplo dándome la razón como a los idiotas. Gracias por dar respuesta a mi pregunta, pese a tu condescendencia.

Me ha sorprendido que una sombra, y me refiero a mí, pueda iluminar a quién ya tiene luz en su ciudad de sol.

Libertad, me disculpo porque este comentario no es más que la sombra del original, se fue la luz y con ella mis palabras. No lo lamento. Empiezo de nuevo con la mejor de mis sonrisas. Eso sí, de forma resumida.

El mundo que pinta la reflexión no es el mundo que me rodea. No me gusta generalizar ni responsabilizarme de la falta de solidaridad de los demás. Sé quién me vende el pan, Jose; se quién me corta el pelo, Nicolás; conozco a mis vecinos, los saludo por la calle, compartimos charlas, cervezas y vinos.

Libertad, no veo denuncia ni queja, veo lamentos. En España somos aficionados a la crítica, más a la destructiva que a la constructiva. En cualquier caso, y sea cual sea, cuando se trata de proponer soluciones para esos problemas de los que se lamenta "el falto de iluminación", ahí se pincha. No hay ideas, no hay propuestas, no hay NADA.

Y termino, no citando a la MTV, que por otro lado queda muy chic, sino recurriendo al refranero: "No se puede hacer una tortilla sin romper los huevos". Ya saben, hagan la tortilla y dejen de romper los huevos.

Y que siga con su prosa, ahora que se siente iluminado.

b2b

13/3/08 11:45  
Anonymous Anónimo, cual luciérnaga, añade que...

Insistes William...no hay peor cosa que querer parecer inteligente.
Se transparenta tu envidia mientras intentas encubrirla, màs te muestras mientras finges ser.

Wiliam Yekspier

14/3/08 14:37  
Blogger Simplemente Olimpia., cual luciérnaga, añade que...

Evito responder a quien no merece mi saliva, (en referencia al susodicho-Willian-, por que hoy no me apetece)
Respecto a tu post Eduardo, te diré, que si pensará que el cambio es inviable, no me levantaría cada mañana a trabajar.
Y...que convengo en la mayoría de tus palabras, y desconozco los actos de mediocridad que narras....callarlos no es evitarlos, auqnue lo parezca.

Olimpia.

21/3/08 20:12  
Blogger Simplemente Olimpia., cual luciérnaga, añade que...

conozco*

21/3/08 20:13  

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