(Mañana ha sido hoy tan de repente)

cuarta acepción del cementerio


12D112006
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Existe un mundo detrás de cada línea de cada raya. Existen mundos miles líneas rayas. El problema no es llegar sino habitar uno ignorando el resto. Si uno piensa a lo grande acabará por verlo todo pequeño. Si uno mira a lo lejos acabará perdido. Si uno se pierde habrá (quizá) la posibilidad de encontrarse y sé que suena raro porque encontrarse (quizá) es imposible. Rayas.

Heráclito y esas cosas.

Esas cosas esas líneas esas rayas esos mundos. Y el problema es siempre el no ser ubicuo, el no poder habitarlos todos a un tiempo. Estar a un lado o a otro de las rayas sin poder estar en los dos al mismo tiempo salvo con el pensamiento. Otra raya.

Elegir.

¿Entiendes?

Porque (y aquí cualquier explicación posible va a tener un hueco que la destruya, va a tener un agujero, va a ser entelequia y Gödel lo explicó con matemáticas) si uno entiende que hay líneas mundos rayas podrá expandirse a sus anchas por el continuo sabiendo que en el fondo da lo mismo, en el fondo. Pero no en la superficie.

Que hay rayas peligrosas que te atrapan de por vida y se acabó el amor y la posibilidad remota remotísima de sentir algo parecido a la felicidad. Rayas que te dejarán el corazón plano bidimensional y estrecho. Y ya no habrá retorno. Sólo quedarse a esperar el momento en que todo acabe y el terror de que no acabe nunca.

Y yo no finjo. No juego con el lenguaje. No miento. No violento a nadie que no haya sino sido atrapado por la estrechez de una raya y necesite defenderse. Por puro miedo, por puro hastío, por puro esclavismo disfrazado de superioridad por encima de la masa. Como si arriba y abajo no fueran más que posiciones relativas. Trampas subjetivas de un lenguaje imperfecto como todo.

Así que elijo.
El amor por ejemplo.
Que me trae paz y me ensancha el corazón y las arterias.

Qué cruz la lucidez cuando te atrapan las rayas las líneas el mundo oscuro. Qué colmo la lucidez cuando se habita la anchura. En el fondo soy como cualquiera: distinto a todos.

Así que elijo un mundo donde quepan al menos una posibilidad dos alas dos cuerpos rodeados de rayas.


5 han querido poner más luz en esta calle

Blogger Carz, cual luciérnaga, añade que...

A partir de unas observaciones supuestamente objetivas es posible construir múltiples historias que mantengan coherencia con ellas.
No se puede afirmar que sean ciertas, pero se pueden sostener sin contradicciones. Quizás ésa sea la definición más plausible de la realidad, la misma que la de tus rayas líneas mundos.
Construyes con el lenguaje sin utilizarlo para mentir pero extendiéndolo.

Que el mundo que eliges te sea propicio.

13/11/06 02:39  
Blogger ybris, cual luciérnaga, añade que...

Mejor que el "panta rei" de Heráclito o la "incompletitud" de Gödel prefiero el teorema del punto gordo por el que pasan infinitas paralelas.
Si en lugar de habitar una línea habitamos un punto gordo ya nos las arreglaremos para ir saltando de raya en raya o de mundo en mundo para llegar a la anchura lúcida capaz al menos de dos alas.

Una de ellas, ciertamente, el amor.

Abrazos.

13/11/06 08:04  
Blogger nosue, cual luciérnaga, añade que...

A veces tengo miedo de quedarme atrapada en una de esas rayas...

13/11/06 14:23  
Blogger Elendaewen, cual luciérnaga, añade que...

Si siempre me ahogo, aprenderé a bucear entre tantas rayas... porque en el fondo, sólo son puntos unidos que pueden disgregarse.
Saludos

13/11/06 23:46  
Blogger Nhita, cual luciérnaga, añade que...

Heráclito siempre me ha quedado grande pero tus palabras se amoldan a mis manos.

(A demasiada gente le falta el impulso necesario para escapar de las cuatro rayas que los encierran.

Hay escasez de alas, Uno, y creo que es el momento de que empezar a remediarlo.)

14/11/06 20:39  

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